II. El síndrome del necio y su propagación

Síndrome del necio

Se trata de un conjunto de 10 síntomas que caracterizan a las personas sensatas que incurren en riesgos desmedidos las características de este síndrome deberían servir como prevención al mayor número posible de personas para que se abstengan de meterse en una burbuja; para que la gente pueda diagnosticar mediante unos simples parámetros y observaciones si el negocio, inversión o venta que le están ofreciendo contiene los ingredientes de una espiral especulativa o para estimar cuándo una inversión, como por ejemplo la compra de una vivienda o el destino de su fondo de pensiones, se realiza a buen precio.

El síndrome del Necio Los 10 síntomas de la enfermedad de la codicia

Cualquier persona puede contraer el síndrome del Necio. Sin embargo, su propagación requiere un entorno determinado, propiciado por un conjunto de factores.
El primero es que se haya vivido en época de prosperidad, es decir que difícilmente una persona actuará como un necio si no nada en la abundancia. Años de opulencia, crecimiento, fácil acceso al empleo y beneficios empresariales generalizados son algunas de las condiciones para que una burbuja alcance dimensiones exorbitantes.
La segunda condición es probablemente una de las conclusiones más importantes ya que es el factor explicativo de los problemas consiguientes, tanto de las burbujas financieras como de las recesiones económicas, es decir para que se forme una burbuja tiene que darse una época de política monetaria expansiva lo que significa que se tenga muy fácil acceso al dinero. Lo cual se da con algo tan simple como aumentar el número de billetes y monedas en circulación más de la cuenta, donde hay varias formas de conseguirlo:
Gasto público: Si el Banco Central acelera el ritmo de la máquina de fabricar billetes (para invertir o gastar en su país) está inyectando dinero en su propia economía.
Acceso al crédito: Hay épocas en que los bancos tienen mucho dinero para prestar (por ahorro de los ciudadanos o por crédito que los bancos piden a otros bancos de otro país) Si las personas o empresas están poco endeudadas tendrán la capacidad de pedir préstamos lo que hará aumentar la cantidad de dinero en circulación.
No importa si es por ahorro, crédito, gasto público o creación de moneda. La cuestión es un entorno de prosperidad y seguridad donde la gente se endeude hasta el cuello por consumir o invertir que se vuelque una masa de dinero enormemente superior a la que la economía necesita para expandirse por su propio crecimiento natural.

¿Por qué el apelativo de Necio?

“Sólo un necio confunde el valor con precio”  Cuando alguien pierde sus ahorros o queda atrapado en el pinchazo de una burbuja se siente necio.  Se da cuenta que pudo haberse informado mejor para evitar su ruina. Todos en algún momento han sido necios, esta enfermedad es consustancial al ser humano y lo difícil no es contraerla sino mantenerse alejada de ella, esto debido a que hay mucha tentanción en querer ganar dinero, la avaricia o el deseo de acumular son superior al lado oscur de la fuerza que atrajo hacía si al joven y noche Anakin Skywalker. Incluso sabiendo que iba a ser engañado,  cayó en la trampa del emperador.

Síntoma 1: exceso de confianza

Comienza con una profunda tranquilidad, piensan que no hay nada que temer que nada puede ir mal o es muy difícil que así sea. Esto radica en la gran prosperidad que los rodea. Se hallan envueltos en empleo, crecimiento económico, beneficios generalizados y liquidez abundante.  Esto da la sensación de que sería muy difícil que todo cambie. Los participantes de una burbuja son conscientes de que la prosperidad no es eterna, pero incluso a pocos días de su pinchazo consideran que falta mucho para ello.  Cuando una burbuja pincha nunca lo hace poco a poco. Las burbujas explotan de pronto sin dar tiempo a reaccionar. Esto se compara a una frase que dice “por más cerca que se este de la muerte una persona siempre piensa que vivirá un día más”. El exceso de confianza es peligroso, esta actitud ha provocado que se hundan empresas exitosas, civilizaciones más esplendorosas o los mayores imperios.  La tranquilidad ilimitada es una falacia porque lo único que no cambia es que todo cambia y siempre hay que estar alerta. Cuando se trata de nuestros ahorros e inversiones debemos estar permanentemente alerta porque hay demasiados lobos acechando aunque no los veamos. Estar alerta ayuda a no confiarse, no debe confundirse estar alerta es sano y natural con tener miedo, el miedo también provoca colapsos, bloquea y conduce a la inacción. Estar alerta significa sopesar riesgos sin dejar pasar ninguno por alto.

Síntoma 2: Engaño consentido o autoengaño

En todas las burbujas documentadas, la información del vendedor fue más veraz que falsa. El engaño no suele estar en la información, sino en la actitud y excelente tono con que se proporciona.  El engaño se produce cuando la información del hoy se acompaña de la predicción del mañana.  En malas inversiones o compras se han infundido expectativas excesivas al comprador. Engaña quien predice un futuro que después no se produce? Pues en parte no y en parte sí. En parte no porque todo el mundo sabe que nadie hasta el momento ha encontrado la bola de cristal; creerse las predicciones de otro es más culpa de quien las escucha que de quien las hace. Y en parte sí porque como nadie puede predecir el futuro sin riesgo a equivocarse, quien así procede está obligado a aclarar la probabilidad de que sus estimaciones sean erróneas o por lo menos hacer partícipe al otro de los razonamientos o fundamentos en los que se basa. Lamentablemente, estos razonamientos o fundamentos no existen. La predicción de revalorizaciones de activos durante una burbuja especulativa está basada en un argumento tan irracional que nadie se atreve a aceptarlo y menos todavía a verbalizarlo.
El ser humano es profundamente gregario. Aislarse del grupo produce inseguridad y miedo. La gente prefiere llorar acompañada que reír a solas. Quienes se meten y operan en mercados especulativos, sea para especular o no, creen (o quieren creer) que el rebaño lo dirige una sabio pastor.
La rigurosa verdad de las predicciones económicas es que están basadas en corrientes generalizadas de opinión que no tienen por qué ser acertadas, y que la mayoría de las veces no lo son. Las predicciones basadas en la opinión de la mayoría tienen una única ventaja: el conocido fenómeno de la profecía que se autocumple. Cuando todo el mundo opina que los pisos van a subir, la gente los compra y eso hace subir los precios. En resumen, que quienes creen los augurios de aumentos que les llevan a pagar precios absurdos son engañados y se dejan engañar.
Por tanto, lo que hoy juzgamos como engaño o manipulación pudo ser el resultado de una interesada connivencia, deseada visión a corto plazo y ceguera voluntaria, provocada por el beneficio inmediato. No sólo el comprador, también los intermediarios y las agencias de evaluación están inmersos en un entorno de excesiva confianza y prosperidad engañosamente eterna.
La conclusión es no dejarse llevar por las opiniones más extendidas y menos todavía por predicciones en exceso positivas. El que mucha gente piense algo  no lo hace cierto. No hay que fiarse de los expertos, gurús y doctos articulistas de la prensa. Desconfíe de la creencia generalizada. No porque tenga muchos adeptos, sino porque las masas no piensan, sólo siguen la dirección del rebaño.
Como recomendación, de todo lo que se diga tome solo los hechos probados como ciertos y a la hora de hacer extrapolaciones y proyecciones no hay que utilizar únicamente el presente, sino referencias históricas para construir escenarios.

Las hipotecas subprime empaquetadas en fondos de inversión venían vendiéndose desde hace años. No ha sido algo que haya ocurrido de repente. Pero como entonces las cosas iban bien y no faltaba dinero, los bancos no dedicaban recursos ni tiempo a evaluar de forma concienzuda la letra pequeña de los productos financieros que adquirían y encasquetaban a sus clientes.
Para las personas que contraen el síndrome del Necio sólo existen los términos rentabilidad o beneficio. El riesgo es parte de la vida, en general. Creer que no hay riesgo es una insensatez. Lo que varía es el riesgo percibido, pero el riesgo real nunca desaparece.

Quienes denuncian públicamente las espirales especulativas sobran, los hacen callar porque molestan y, sobre todo, porque «no entienden nada». Sus argumentos son apartados de manera paulatina por los poderes fácticos y las fuerzas interesadas en alimentar la expansión crediticia.  Las burbujas tienen una doble peculiaridad: duran más de lo previsto y suben más alto de lo esperado, extremos estos que sirven para calificar de erróneos los diagnósticos de burbuja especulativa durante su fase ascendente.
El segundo motivo que minimiza las voces contra las burbujas resulta de las amenazas, insultos y desdén que reciben sus denunciantes. Llega un momento en que es mejor callarse y esperar a que el tiempo otorgue la razón. Uno se puede sentir obligado a advertir a los demás, pero no a convencerlos. Y si por advertir es calificado de aguafiestas, es mejor callar.

Síntomas 3 y 4: envidia del beneficio ajeno y gula de dinero.

Ambas van de la mano para situar a nuestros inversores confiados y crédulos en el siguiente estadio: desear las ganancias que sus congéneres obtienen o dicen obtener. Durante las burbujas sobran los narradores de éxitos. A todo el mundo le encanta explicar sus aciertos, pero trata de esconder sus errores. Si hubiésemos de medir el saldo de las operaciones bursátiles en función del número de comentarios y crónicas de la gente, la bolsa sería un lugar donde sólo se gana dinero.
La envidia de ver a otros ganar más que nosotros y la gula de no tener bastante con unos ingresos suficientes conducen a meterse en burbujas. En estos momentos hay muchos españoles atrapados en inversiones y promociones inmobiliarias que no reciben visitas de compradores. Eran nuevos promotores surgidos de la nada que no pertenecían al sector de la construcción. Cayeron en la trampa, atraídos por los beneficios anteriores de otros noveles inmobiliarios que parecían inteligentes y que, sencillamente, actuaron cuando la espiral ascendente les era favorable.
Cuando deseamos algo, nos dejamos la piel por obtenerlo, nos esmeramos, esforzamos y arriesgamos por ello. El ser humano es en este sentido infatigable. Pero nuestra capacidad de esfuerzo es tan fabulosa como nuestra capacidad de olvido. Tendemos a no valorar lo que tenemos: eso pasa con los bienes materiales, con las relaciones, con los trabajos, con los amigos. Y con el ahorro. En épocas de euforia monetaria, olvidamos lo difícil que fue apartar el dinero y con una sombrosa cautela  se invierte sin una adecuada medición de los riesgos.
¿Qué hay detrás de esta sensación de quedarse atrás? En el fondo, un no querer ser menos que el otro, un miedo al empobrecimiento que resulta del enriquecimiento ajeno y que, por ende, no es pobreza sino diferencia. La envidia del beneficio ajeno y la gula son dos de los más claros síntomas del síndrome del Necio.

Síntoma 5: Lógica irracional


Hay un fenómeno clásico en psicología llamado disonancia cognitiva. Consiste en que el ser humano tras constatar que ha cometido un error o puede haberlo cometido, selecciona la información que minimiza esta posibilidad e incluso lo niega. Sucede algo muy parecido con los ahorradores que invierten su dinero donde no debían o con las personas que compran un activo que está demasiado caro. Desarrollarán unos razonamientos que se encuentran fuera de toda lógica económica.
En realidad, la lógica del especulador tiene en sus inicios una base racional, pero poco a poco se convierte en irracional. Y es que todo aumento desbocado de precio ha pasado primero por un aumento paulatino. Tanto los tulipanes como las acciones de la Compañía de los Mares del Sur, los inmuebles japoneses, las empresas de Internet, la Bolsa de Nueva York o los pisos en España y Estados Unidos tuvieron en algún momento un precio más que accesible.

Recordemos que estamos en un entorno de dinero abundante y fácil acceso al crédito. La descomunal masa de dinero que se irriga en una sociedad antes de una burbuja se va a percatar de este pequeño aumento «inicial y razonable».

Durante las épocas de fuerte expansión monetaria, el dinero se refugia en activos que hayan experimentado un auge de precios y donde, sobre todo, haya puestas unas expectativas generalizadas de ulteriores aumentos.

Podría afirmarse que la burbuja arranca cuando confluyen en un entorno próspero estos tres factores:
1. Dinero abundante.
2. Objeto de deseo en incipiente revalorización.
3. Codicia desenfrenada

La lógica racional se transforma en lógica irracional: el aumento plausible del precio, sumado al adjetivo nuevo o a una brillante denominación, atrae el dinero abundante de los inversores engañados (o autoengañados) que nadaban en la opulencia.

Síntoma 6: la confusión de valor con precio


Este epígrafe es uno de los más importantes del libro, ya que nos deja saber cuándo adquirimos un activo por encima de un valor dereferencia.
           
La teoría del valor es una medida objetiva del valor de las cosas, y decide asimilar precio a valor; por tal motivo se la conoce como teoría subjetiva del valor al precio.  Y como el ahorrador, comprador o inversor (a diferencia del especulador) no compra con la idea de revender a las 24 horas, debe utilizar algún criterio para determinar si está pagando un precio excesivo.

Un buen modo de saberlo es calcular el rendimiento intrínseco de un bien, es decir, considerar a los activos como una inversión productiva, y no especulativa.   No va a considerar cuánto puede revalorizarse un bien: le trae sin cuidado que en un inmediato futuro alguien pague más por él. Eso es para los especuladores. En su lugar, el rendimiento intrínseco calcula el precio de un bien en función de su rentabilidad intrínseca, es decir, de los beneficios o rentas que genere por su propia actividad real.   ¿Y cómo se calcula esa rentabilidad? Muy fácil: dividiendo la renta que produce cada año entre el precio actual.   En el caso de empresas, la renta corresponde a los beneficios y el precio, a la cotización de las acciones. La ventaja es que ahora podemos comparar esta rentabilidad con la de otras alternativas.

Hay sin embargo dos argumentos en contra de este criterio. El primero es que cuando calculamos la rentabilidad, lo hacemos según los beneficios del pasado. Pero tal vez en el futuro estos beneficios caigan. Calcular una rentabilidad futura es especular sobre un futuro que desconocemos.

Toda inversión o compra tiene un componente de riesgo, y ningún método va a erradicarlo. Pero es más difícil equivocarse con una previsión de beneficios (que pueden basarse en hipótesis razonables) que con unaeventual revalorización (que depende de plantear hipótesis sobre lo que piensenotras personas, es decir, hipótesis irrazonables). De todos modos, una solución es realizar un gradiente de estimaciones de beneficios: optimistas (los beneficios van a mejorar), realistas
(se van a mantener) y pesimistas (los,  beneficios van a empeorar, de esta manera, si los rendimientos son incluso inferiores a la peor de sus previsiones, su precio habrá sido más alto de lo que correspondía, pero difícilmente habrá pagado un precio irrecuperable o desorbitado, que es lo que se trata de evitar,        El segundo argumento en contra del cálculo de precios en base al rendimiento intrínseco es que en este mundo es muy difícil establecer un nivel de precios de los bienes a lo largo del tiempo. Aquí es donde entran en juego los valores de referencia, que ponen en su adecuada perspectiva un bien determinado.

La comparativa puede hacerse con la rentabilidad de la que hemos hablado o bien con un indicador muy parecido, que denominaré «Período para Estar Reconciliado» con el suegro: PER.= tenemos más que tomar los beneficios de cada año y contar cuántos han de transcurrir para recuperar lo que pusimos.   Un modo de saber si compramos caro o barato es entonces comprobar este PER.

Hemos comprobado en el capítulo dedicado al crac de 1929 la bondad del mecanismo de la palanca a la hora de volcar cualquier revalorización en un porcentaje pequeño del capital de una empresa. La bondad se convertía en perversidad cuando los precios bajaban. En definitiva, que por mucho que el valor subjetivo de un bien sea su precio, si uno no quiere pagar un precio excesivo o quiere comprobar si está apunto de meterse en una burbuja, que calcule el Período para Estar Reconciliado con su suegro (PER) o la rentabilidad del bien que va a adquirir, sopesando distintos escenarios e informándose de dónde se extraen las cifras de beneficios futuros. Que luego lo compare con valores históricos u otras alternativas de inversión. Podrá equivocarse, pero difícilmente se arruinará.


SÍNTOMA 7: no reconocer que no se sabe


A la hora de invertir es fundamental comprender qué es lo que se compra. «los cracs llegan a ocurrir porque no se sabe decir “no lo entiendo”» Durante etapas de prosperidad, afirma Bruner, se conciben innovaciones financieras que crean «nuevas olas de complejidad», innovaciones que son difíciles de entender incluso para los especialistas y profesionales. A pesar de que los gestores no entienden lo que compran, tienen la sensación de que no pueden quedarse atrás, y acumulan riesgos superiores a lo aceptable. Pasó con los bulbos de tulipán, pues lo que hacía complejas las operaciones no eran sólo los contratos de futuros. Además, de cada bulbo saldrían otros, con lo que resultaba difícil establecer el valor adecuado de un tulipán. No invierte en negocios que no entienda. Si no comprende el negocio, por muy barata que esté la acción, no la compra. Reparemos en que, de acuerdo con el método del PER, es difícil calcular los beneficios futuros de una empresa si no se entiende en qué consiste su negocio.

Hay algo común a todas las burbujas especulativas: la convicción de que se trata de un modelo nuevo en el cual se justifican valoraciones que hubieran parecido disparatadas en el modelo «superado» Muchos profesionales del sector financiero no entendían los productos financieros derivados de las hipotecas subprime

SÍNTOMA 8: toma excesiva de Riesgos


Hasta ahora «sólo» hemos comprado mal o perdido dinero. Pero si los necios llegan hasta aquí con su síndrome, el próximo paso será arruinarse. En todas las burbujas que he descrito subyace una progresión geométrica, pero en cada ocasión se utilizan mecanismos distintos para lograrla. La progresión geométrica a la que me refiero es la compra apalancada y a crédito. Podrá ser mediante contratos futuros, canjes, compras a plazo con fianza o préstamos hipotecarios. No importa el mecanismo porque el número de formas en que puede articularse una palanca es casi infinito.
El caso es cómo hacer para que la gente pueda realizar una inversión desembolsando sólo una parte del precio. Es una manera muy sencilla de que muchas personas asuman con poco dinero un gran compromiso futuro. Así puede dispararse el precio de un bien sin imputárselo a nadie, excepto a los últimos que ya no encuentren comprador. El problema es que quienes invierten con tales operaciones no son conscientes de que si lo que  compran no sigue subiendo están comprometiéndose a una deuda que muchas veces no podrán cubrir con su propio patrimonio, y aquí es donde se arruinan.

Durante los períodos de bonanza, la seguridad de la gente es tal que apenas se considera esta posibilidad. Quienes entregaron su casa por un tulipán lo hacían convencidos de que era imposible que los tulipanes valiesen menos de lo que pagaron. «Entrego mi casa por un tulipán porque el tulipán va a valer en poco tiempo más que mi casa». Éste es el único silogismo que explica un intercambio tan irracional. En el fondo, comprar desembolsando sólo una parte del precio es como asumir una deuda sin ser consciente. La deuda no se percibe porque se da por sentado que la parte no  desembolsada va a obtenerse íntegramente, junto con el beneficio, en la venta. Este mecanismo es diabólico por varios motivos: primero porque permite que muchos especulen con dinero que en realidad no tienen, atrayendo a un número de personas enorme; en segundo lugar, porque el efecto palanca, como hemos visto ya, hace subir los precios de forma exponencial (si se obligara a desembolsar en su totalidad el importe del bien, la sensación de riesgo asumido sería más acorde con la realidad y el inversor actuaría con mayor cautela).

SÍNTOMA 9: creencia en la demanda Infinita


Puede comprobarse que el proceso de una burbuja se asemeja mucho al de una estructura piramidal. El esquema de pirámide se basa en que los participantes recluten a más gente para que los nuevos produzcan beneficios a los participantes originales. El nombre de pirámide se da porque se requiere que los participantes nuevos sean más numerosos que los iniciales (los de arriba son pocos y los de abajo son muchos). Se consideran estafas o timos y se conocen también como esquemas Ponzi. Las pirámides funcionan mientras existan nuevos participantes.

Se ha establecido una cierta analogía entre las pirámides y las burbujas, lo que dio lugar a la denominada Greater Fool Theory («teoría del más loco todavía», que en este ensayo podríamos denominar «teoría del más necio todavía»). Esta teoría formula que una persona realiza inversiones cuestionables asumiendo que podrá revendérselas después a alguien más necio que él a un precio superior. Esta teoría ha evolucionado hasta el punto de considerar que hay un determinado stock de necios que irán pasando por caja uno tras otro. Mientras haya necios en la cola, la burbuja continuará; cuando el stock de necios se agote, explotará. Es muy parecido a la pirámide. Mientras los que se adhieren a la pirámide van encontrando personas que hacen aportaciones, el esquema se sostiene.

SÍNTOMA 10: la tardanza en asumir la pérdida


Esta situación no es tan poco habitual. Se trata de la errónea contabilización del «coste del error incurrido en el pasado» a la hora de evaluar decisiones futuras. Fijémonos en que el no asumir la pérdida incurrida conlleva  otra pérdida superior. Durante la caída de las burbujas hay posibilidades de vender con pérdidas, de no perderlo todo. Su problema, como el de todos los que lo pierden todo en la especulación, fue la lentitud en asumir su error.  Muchos no son conscientes de esto y piensan que sabrán salir a tiempo     

La propagación del síndrome - De la especulación  financiera a la recesión económica


El capítulo anterior ha abordado el síndrome del Necio como un mal exclusivo de quienes participan de la especulación. Sin embargo, hemos comprobado que las consecuencias de algunas burbujas, tras su estallido, alcanzan a otras personas, incluso de otros países.       Inventemos un mercado
Para construir mi modelo, echaré mano del flamante premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, quien hace una extraordinaria analogía de un asunto tan complejo como éste mediante la historia de la cooperativa de canguros de  Washington.

Fijémonos en que, en realidad, nada justifica una recesión, pues lo que desencadenó esta nueva situación era algo temporal (la climatología, los estrenos, las fiestas…). Las parejas ignoraban que el motivo de la ausencia de demanda de canguros era coyuntural. Al no conocer el origen del problema, se instaló una falta de confianza y unas  expectativas negativas. La falta de confianza ha derivado en una contracción estructural de la demanda.      Paul Krugman explica que las crisis de confianza se solucionan con liquidez (dinero). En este caso, con cupones. En cuanto la dirección de la cooperativa se dio cuenta de que había un problema en la retención de cupones por parte de sus miembros, imprimió más y los entregó a todas las parejas. La sensación de riqueza aumentó y el temor a gastar desapareció. Poco a poco, apareció en el tablón una petición, que animó a una segunda y que contagió a una tercera: las parejas se pusieron a gastar sus cupones y se restableció la normalidad. Es decir, que la inyección de cupones serenó los ánimos y facilitó que un solo anuncio de canguro cambiase las expectativas de todos los miembros de la cooperativa. Unas expectativas negativas pueden provocar una recesión, pero si fuera éste el único problema, con la de dinero que se está vertiendo en la economía, debería haberse notado ya una mejoría. ¡No se conocen recesiones largas basadas sólo en expectativas infundadas! Denominaré recesión de grado cero a la «pequeña recesión» de la cooperativa de canguros de Washington, pues son las más rápidas de solventar y sus consecuencias sobre la economía resultan livianas y breves.

Existen 10 familias que son sostenidas por una cooperativa la cual emite “cupones” a estas familias otorgando a cada una de ellas la misma cantidad de cupones a cada una, en este caso son 20 a cada una, teniendo un total de 200 cupones distribuidos equitativamente en las 10 familias de la cooperativa. A continuación de las 10 familias se dividen en 2 grupos, las cuales son las familias jueristas que son las que les gusta salir y divertirse que en este caso son 7 familias y las 3 restantes son las familias tranquilas las cuales son reservadas y que no salen de casa.
Las 7 familias que salen deben de influir en gastos cada vez que salen y estos gastos son realizados con los cupones entregados a la cooperativa. Todas las burbujas financieras inician cuando las 7 familias jueristas salen de casa a un festival de cine y necesitan que cuiden a sus hijos, ofrecen 1 cupón por noche a quien cuide a sus hijos, pero como existe más familias jueristas que tranquilas llega un punto donde las familias tranquilas al recibir varias llamadas para cuidar niños ofrecen su servicio a 2 cupones por noche hasta el punto de llegar a cotizarse a 5 cupones por noche. Lo cual acceden a pagar las familiar jueristas para poder salir. Esto es efecto de “oferta y demanda”.
·         Burbujas Grado 1 (burbuja financiada con ahorro)
Inyección de liquidez, en este caso al finalizar la semana se da una relación de que las familias tranquilas concentran 198 cupones mientras que las 7 familias jueristas controlan únicamente 2 cupones. La cooperativa decide “Inyectar Liquidez” para que se mueva la encomia brindando 20 cupones más a cada familia de lo que se tenía ahorrado.
·         Burbujas grado 2 (Burbuja financiada con dinero prestado)
Morosidad, Ante la necesidad de salir y mover la economía las familias jueristas al no poder recuperar los cupones debido a que las familias tranquilas son muy cuidadosas de sus gastos deciden hacer un préstamo para cubrir el próximo mes, a lo cual prestan 100 cupones por familia a la cooperativa comprometiéndose a pagar al final del trimestre. Al notar que no pueden pagar el préstamo porque únicamente tienen 24 cupones debido a que la “oferta y demanda” provoco que el precio de una noche de canguro (que las familias tranquilas que son solo 3, cuiden a los niños de las jueristas que son 7) hasta ahora estaban a 10 cupones por noche.
Se puede constatar aquí cuán peligroso es pasar de financiar la especulación con ahorro a financiarla con créditos.

·         Burbujas de Grado 3
Consiste en financiar una deuda con otra deuda no importando los recursos, principalmente la fuente emisora de la primera deuda hace el financiamiento de la nueva deuda. Al finalizar esto y que los clientes no puedan pagar la deuda de otra deuda.
En otras palabras: si la cooperativa de Washington fuese un banco comercial y hubiese recibido de cooperativas internacionales los 700 cupones que prestó, cuando éstas le exigiesen la devolución y sólo tuviese 24 en su haber, entraría en quiebra.

·         Burbujas de Grado 4
Colapso del sistema financiero al no poder obtener más dinero para financiar con una nueva deuda una deuda anterior. Además de esto el dinero se presta a un tercero, es decir la cooperativa para poder darle cupones a las familias presta a una cooperativa central que a la larga esta cooperativa central presta el dinero de sus clientes. Ahora el dinero de los clientes de la cooperativa central ya no está en la economía de ellos, se encuentra en otra economía en la de las familias tranquilas y jueristas.
·         Burbuja de grado 5
Contracción aguda de una actividad, al principio todo parece que es crecimiento pero si la burbuja pincha será aún peor, Más gente en paro supone ingresos familiares más bajos. Las familias reducirán su gasto mensual, el consumo, lo que de nuevo repercutirá sobre las empresas, y así sucesivamente.

Resumen: en este último grado 5 se acumulan los problemas de todos los anteriores: el ahorro se ha dilapidado los préstamos han llegado a máximos y los bancos no pueden prestar más, estrangulando el acceso al crédito; se producen quiebras bancarias y rescates de entidades financieras que no pueden devolver el dinero prestado por países extranjeros;

·         ¿Se financió con créditos? Sí.
·         ¿Tanto de bancos centrales como dela banca exterior? Afirmativo.
·         ¿Hubo refinanciación de las constructoras y promotoras? También.
·         ¿El bien con el que se especuló pertenece a la economía real? Sí, y además tira de muchos otros sectores y de él proviene el 50% del crecimiento de los últimos años.
·         ¿Se concedieron créditos al consumo con la vivienda como garantía? Sí.
Las respuestas son afirmativas en todos los casos.



CINCO GRANDES PREGUNTAS


1.    ¿Adónde ha ido a parar el dinero de la especulación?

Resumen: al término de una burbuja, los saldos finales de liquidez se concentran en un porcentaje menor de población. No puede ser de otro modo, pues si no la burbuja continuaría. Cuando las burbujas y las pirámides estallan el dinero se ha redistribuido, concentrándose en unos cuantos.

2.    ¿Qué supondrá la crisis mientras no se solvente?

La segunda repercusión es que hay que volver a trabajar duro. Algunas personas han estado viviendo del acceso fácil al dinero. Se ha acabado comprar para revender como forma de hacer dinero

La tercera repercusión es que dejaremos de vivir con dinero prestado Al igual que las parejas juerguistas, les toca ya devolver los cupones. Para ello, habrán de apartarlos de lo que ganan cada mes con la nómina, quien todavía la conserve.

El dinero no es la causa de nuestros problemas, sino la necedad de quienes lo utilizamos. Lo que falta es sensatez, una justa valoración de los riesgos y una adecuada contención de las ganas de gastar lo que todavía no tenemos

3.    ¿Cuánto durará la crisis?

El indicador de que estamos en la buena senda será que ya no preguntemos sobre el final de la crisis. Cuando ya nadie hable de la crisis, empezaremos a salir de la misma. Lógicamente el orden será éste: primero se superará la crisis financiera; luego, la económica; y, finalmente, la inmobiliaria y la de construcción, que es la más aguda y que más precisa de una economía saneada para volver a funcionar. Podemos tomar referentes históricos como simples puntos de referencia.

La bolsa puede rebotar y la economía seguir yendo mal bastante tiempo. Tras el crac de 1929, en plena depresión, la bolsa recuperó más del 40% de la caída en 1930. Luego volvió a desplomarse

Debemos pensar que el dinero público para rescates es limitado. Si lo malgastamos, cuando se acabe, ya no podremos hacer nada. La decisión de cómo y a quién se entrega, y a cambio de qué.

4.    ¿Dónde están las responsabilidades y qué hemos aprendido?
Cuando todo cae, es imposible confiar en las personas mas sensatas, es decir, en los administradores y financistas de mis ahorros, es imposible creer que los dirigentes, controladores y bancos podrán frenar la especulación ya que si la orquesta toca deben bailar o los despiden.  Nadie protegerá mejor nuestros ahorros que nuestra prudencia.

5.    ¿Quiénes son entonces los responsables de esta tremenda crisis?
Es culpa de todos, lo que es igual a decir que nadie es culpable, pero eso no es lo que se busca, tanto la burbuja inmobiliaria como la crisis subprime podían haberse evitado.  Las responsabilidades entonces, se reparten entre los siguientes agentes:
  • ·         Dirigentes
  • ·         Bancos de inversión
  • ·         Bancos centrales
  • ·         Reguladores
  • ·         Tasadores y agencias de calificación
  • ·         Inversores y medios de comunicación

·         Aquello que hicieron o dejaron de hacer debe ser una lección aprendida.
Bancos centrales:  laxitud crediticia, esta significa que que hubieron tipos de interés muy bajo durante un tiempo prolongado.  El principal problema era que el dinero que recibia la economía había crecido por encima de lo que aumentaba la producción real de bienes y servicios durante mucho tiempo.  En otras palabras la economía afluye una gran cantidad de dinero que el incremento real de bienes y servicios no puede absorber, lo cual produce inflación.
La expansión monetaria ha sido tan alta que tuvieron que formarse cuatro burbujas sucesivas para absorber este dinero y redistribuirlo.  La burbuja de las puntocom 2000, la bursátil 2008, la inmobiliaria, la inmobiliara y la de materias primas.
Se intento subir el tipo de interés pero fue imposible, los bancos terminaban por prestar demasiado dinero para ganar lo mismo, lo cual originó una política crediticia desmesurada.
Es curioso ver como la reserva federal aducía tener la inflación bajo control y en realidad así era, ya que el mercado inmobiliario no forma parte del calculo de la inflación, es difícil de entender, dado que entre el 20% y 60% se reflejan los sueldos de las familias destinados a la vivienda.
La idea no es solo prestarle atencion al nivel general de precios. debería establecerse un diferencial máximo entre el ritmo de aumento de la masa monetaria y el del PIB. Sería una medida más que ayudaría a erradicar estas burbujas globales, duraderas y monstruosas.
Bancos de inversión
los bancos de inversión recibían tanto dinero de los inversores que buscaban cualquier crédito que empaquetar y revender en forma de fondo de inversión.  Se daba un fenómeno gravísimo, se creaban paquetitos que permitían créditos, formados de deudas de personas que tuvieran el dinero o no, servía para otorgar otro crédito.
Los bancos de inversión gozaban de demasiada permisividad, tanto en los servicios que vendían como en el esquema remunerativo de sus directivos.
Agencias de rating
Las agencias de rating tampoco hicieron bien su trabajo, cobraban de distinta forma por cada producto que calificaran y entre más productos calificaran de manera favorable más acudían a ellos para solicitar sus servicios por lo que a las agencias de rating también les convenía calificar de manera favorable.
Las agencias de rating deberían de cobrar no en función de la cantidad de productos que evalúen, sino a parámetros que evalúen parámetros vinculados a la calidad de sus trabajo.
Agencias de tasación de inmuebles
el problema mas evidente era que tasaban los inmuebles a precios que eran dudosamente sostenibles a corto plazo, mientras que los bancos prestaban el dinero a corto plazo, lo cual era contraproducente para el país.
Bancos comerciales
Tuvieron gran parte de la culpa de que el sistema colapsara, dado que al ver que había mucho dinero en el mercado cambiaron sus criterios y normas con las que se regían y entregaron hipotecas hasta por el 100% del valor del inmuble cuando el límite era 80%, los bancos comerciales debieron ser fieles a sus criterios de prudencia mas elementales.

Reguladores
los reguladores no formaron parte de nada, es decir, por presiones políticas o empresariales fueron sometidos y presionados a hacer las cosas de la manera que no les correspondía, el hecho de que sean independientes es vital para el sistema financiero de un país.
Dirigentes
Al creer en estos las personas se endeudaron de sobremanera, manipularon e influenciaron a las personas para que se endeudaran, las personas creyeron en el gobierno para controlar las burbujas, lo cual no funcionó.
Los medios de comunicación
Los medios de comunicación se vendieron, pertenecían a personas que estaban dentro de los negocios de la inflación y siempre mintieron respecto a lo que estaba sucendiendo, se necesitaban medios independientes que permitieran informan de manera correcta a los inversores.
Compradores e inversores
Los mas perjudicados, a diferencia de todos los demás, estos asumen el 100% de la deuda, si viviéramos en armonía, con educación, valores, formación y normas que vinculen nuestras reponsabilidades con nuestras acciónes todo sería mas fácil

En cualquier caso, si estas líneas sirven para que una sola persona no pierda sus ahorros en una burbuja especulativa o, simplemente, en el futuro no pague un precio abusivo por algo que no lo vale, escribirlas habrá valido la pena.

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